En un cuento inventado había un
cuerpo que quería crecer, y hasta no darse cuenta que en su pequeñez las raíces
se expandían bajo la tierra, hacían caminos de agua, distribuían vitaminas y minerales
por todas sus células hasta entonces fue, que las células enverdecieron al ver
el sol, se abrieron y crecieron, y el cuerpo maduró con gran conocimiento de
la tierra y del cielo.
La tierra es nuestro gran hogar,
nuestro alimento y dador de vida. Los
desechos industriales, el poder del capital, la invasión de tierras, la
explotación de recursos degrada y confunde nuestra razón de vivir. El desarrollo de los pueblos es confuso
cuando se borran las huellas del pasado.
Nuestros pueblos originarios son
poseedores de sabiduría, que tras los siglos han trabajado en su andar, sembrar
y escuchar del universo. Cielos limpios
y tierras fértiles guiaron la voz de los ancestros. Hasta la invasión de tierras conquistadas
No hay comentarios:
Publicar un comentario