jueves, 7 de julio de 2016

SUBJETIVO





En un cuento inventado había un cuerpo que quería crecer, y hasta no darse cuenta que en su pequeñez las raíces se expandían bajo la tierra, hacían caminos de agua, distribuían vitaminas y minerales por todas sus células hasta entonces fue, que las células enverdecieron al ver el sol,  se abrieron y crecieron,  y el cuerpo maduró con gran conocimiento de la tierra y del cielo.

La tierra es nuestro gran hogar, nuestro alimento y dador de vida.  Los desechos industriales, el poder del capital, la invasión de tierras, la explotación de recursos degrada y confunde nuestra razón de vivir.  El desarrollo de los pueblos es confuso cuando se borran las huellas del pasado. 

Nuestros pueblos originarios son poseedores de sabiduría, que tras los siglos han trabajado en su andar, sembrar y escuchar del universo.  Cielos limpios y tierras fértiles guiaron la voz de los ancestros.  Hasta la invasión de tierras conquistadas

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