sábado, 25 de junio de 2016
MIS MEMORIAS
En tiempos pasados Angelina me decía, que seria bonito tener más árboles en su comunidad.
Mientras vemos el parquesito en el centro de la localidad, los niños juegan al futbol, otros se trepan en las jardineras, el centro de reunión en las tardes donde alguna señora vende taquitos de carne y otra granos de pozole.
El sol es muy caliente en estas tierras secas, la lluvia nos bendice, las tormentas traen el frío.
Caminábamos mientras Angelina me contaba como antes no había nadie en esta tierra. Como no tan antes era solo un ranchito de algún tío que repartió los solares. Caminábamos al ojo de agua más cercano, un ojito, sagrado, que nos bendice con su agua, y ahí pasan las señoras, las mujeres, con baldes a llenar de esa agua que siempre se asoma desde el interior de la tierra. Regresando a sus casas con el balde lleno en la cabeza.
Raíces de árboles pensábamos, que devuelvan al agua sus rutas en la tierra, eso sería tierra fertil.
Hace ya tres años que el universo ordenó esta intención.
A veces no sabemos la respuesta, a veces no sabemos qué es lo que tenemos que hacer hasta que nos damos cuenta que ya lo estamos haciendo. El instinto es sabio. El conocimiento necesario.
La acción, concretar la acción.
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