lunes, 27 de junio de 2016


Pablo Carrillo Valdez, preside el Consejo de Mayores en la localidad Mesa del Tirador.
Su memoria reside en su corazón, confundido, hoy se encuentra en el edificio de especialidades del Hospital Civil en Guadalajara.

"Que no supe qué pasó" de pronto estaba amarrado, dice, "¿amarrado??" digo yo, "pues yo ni ando de borracho" dice, -yo estaba en mi casa y luego ya no.

Cuando Pablo me cuenta sus historias es muy divertido, ¡¡¡porque no entiendo nada!!!

Pablo alberga el dolor y la confusión de una lucha, porque él era muy jóven cuando su padre y sus tíos tenían que sacar armas para defenderse. Un pueblo sin tierra, familias que dependían del patrón haciendo ganado haciendo siembra y haciendo costumbre.



Pablo, José y yo tenemos una historia que contar, es su historia, y en el fondo de la historia hay una necesidad, una esperanza, la belleza de escuchar la voz de los que están, y la voz de los que ya no están por siglos de conocimiento transmitido, la voz de la tierra.


Hoy visité a Pablo en el hospital, no camina desde hace tres semanas, y yo le dije, váyase a caminar de aquí al otro pasillo, que le ayuden, que le den su suero para caminar, ¿sí verdad? dice él.

Me despido después de unas horas, contenta por verlo y saber que su cama en el piso 8 tiene una vista hermosa,  un gran ventanal por el cual puede ver todo el oriente de la ciudad, la lluvia, la noche.  Tranquila de saber que está ahí, está bien, lo van a operar, ya están los recursos.

Lo van a operar. En marzo lo vi, ¿qué pasó? tiene una bola muy grande en la frente, un gran tumor. Sabe, dice él, ayer me salió.  En enero lo ví.  Mi tío no puede caminar, dice Angelina, lo veo mal. Pablo me dice, mañana voy a mi rancho, allá hay un ojo de agua, una laguna sagrada, voy a hacer manda.  Y se fue muy temprano, por el camino de carretera y luego a caminar con los potrillos.  Para cuando llegamos al rancho él ya regresaba de la laguna.  Nuestro camino era el largo, horas y horas atravesando la sierra, en medio del eco de la montaña.


El sentido de la manda es un acto de fe o es un acto sabiduría. Pablo es presidente de Consejo de Mayores, en su localidad hacen la fiesta con tejuino, está presente el maiz, el abuelo tatewari, la lumbre dicen, no dicen tatewari, el hikuri, la planta sagrada está ausente en la fiesta de Mesa. Se divierten, se rien de ellos, se emborrachan con el tejuino, se celebra,  se toman decisiones. Mesa se defiende, pero ya no quieren ser huicholes, pero sí siempre quieren preservar su cultura, quieren crecer, tener una tierra desarrollada, con escuela, con comercio, con servicios, pero se sienten pobres, pues no hay dinero.


Caminar,  caminar como lo marca el camino-  dice Angelina mientras subimos un cerro para ver la comunidad desde lo alto,  la tierra de Mesa del Tirador.  Caminar como lo marca el camino, lo dice tomando el ritmo para subir entre las ramas y las piedras. Y yo pienso entonces, si caminamos como marca el camino vamos bien, así el camino de la vida.

-Cómo que no camina Pablo!, Cómo un wixa que no camina! y se rie.

Me despido y voy de vuelta para pasar la estafera (el pase familiar), y pregunto por el médico a cargo de mi paciente.  -Ahí anda, es la doctora Sheila-  y entonces me doy cuenta del cuerpo de médicos
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...Niños doctores que habrán cumplido con los requisitos del exámen profesional pero que les falta tanto por vivir.

En el camino andamos Pablo,  que sea esta una linda noche para ti.
Que por qué estoy aquí, que por qué me pasó esto, ya no importa,  importa lo que sigue,  abrir el corazón, entregarnos a la vida, porque tenemos un viaje por hacer.

Así un poco, el día de hoy.

sábado, 25 de junio de 2016



MIS MEMORIAS

En tiempos pasados Angelina me decía, que seria bonito tener más árboles en su comunidad.
Mientras vemos el parquesito en el centro de la localidad, los niños juegan al futbol, otros se trepan en las jardineras, el centro de reunión en las tardes donde alguna señora vende taquitos de carne y otra granos de pozole.

El sol es muy caliente en estas tierras secas, la lluvia nos bendice, las tormentas traen el frío.

Caminábamos mientras Angelina me contaba como antes no había nadie en esta tierra.  Como no tan antes era solo un ranchito de algún tío que repartió los solares. Caminábamos al ojo de agua más cercano,  un ojito, sagrado, que nos bendice con su agua,  y ahí pasan las señoras,  las mujeres,  con baldes a llenar de esa agua que siempre se asoma desde el interior de la tierra.  Regresando a sus casas con el balde lleno en la cabeza.

Raíces de árboles pensábamos,  que devuelvan al agua sus rutas en la tierra,  eso sería tierra fertil.

Hace ya tres años que el universo ordenó esta intención.

A veces no sabemos la respuesta,  a veces no sabemos qué es lo que tenemos que hacer hasta que nos damos cuenta que ya lo estamos haciendo.  El instinto es sabio.  El conocimiento necesario.

La acción, concretar la acción.